miércoles, 14 de noviembre de 2007

SOBREVIVIR EN PARIS

París, la ciudad de la luz... bien vale una visita. Si el dinero no es tu punto fuerte, te proponemos algunos consejos prácticos basados en nuestra experiencia.

En primer lugar: hazte con la "Guía del Trotamundos" (en una librería, obviamente). Llévate el plano del metro porque lo vas a usar bastante cuando empieces a notar que te fallan los pies. Es muy fácil utilizarlo... ya sabes, puedes hacer todos los transbordos que quieras. Observarás que hay cantidad de gente que se cuela sin pagar. Entran justo detrás de alguien que ha pagado su billete y meten el pie en la puertecilla antes de que se cierre. Bueno, ya lo verás. Si te gusta experimentar determinadas emociones puedes probarlo. En general no pasa nada. Si te das de frente con un policía o algo así lo más que va a pasar es que te mande salir. Tampoco vas a ir a la carcel ni nada de eso. Aunque, en fin, cómprate los billetes de 10 en 10, que son algo más baratitos. O mira a ver si te conviene alguno de los sistemas explicados en la guía. Hay también otro tipo de tren urbano (RER). Aquí tienes el plano.

Esto de colarse en los transportes parece muy habitual. Si llegas al aeropuerto de Orly, por ejemplo, el método más barato para ir a París es el Orly-bus que sale cada 15 o 20 minutos y, por poco más de 5 euros, te deja en la estación de Denfert-Rochereau (y aquí ya puedes pillar el metro). Verás que algunas personas se suben mientras el conductor está dándose un paseito. No pasa nada. Se supone que han clicado su billete en la maquinita de dentro del autobús. Bueno, tú eres un turista. En el hipotético caso de que alguien te pidiera el billete (nunca lo hemos visto) basta poner cara de eso.

Para dormir puedes utilizar los hostels que encontrarás en la sección "viajar" de SuperPataNegra. Nosotros sentimos debilidad por el hotel "Rotary" situado en la Rue Vintimille, al ladito de la Place de Clichy (no confundir con Porte de Clichy). Muy bien comunicado con las lineas 2 y 13 del metro (estación Porte de Clichy). Hotel con encanto, muy barato (para ser París) y sin problemas de horarios para entrar y salir. Teneis que tener en cuenta que, aunque las habitaciones tengan ducha, el "baño" está fuera de la habitación (como tantos hoteles de París). Su propietaria, Odile, es muy simpática y siempre dispuesta a facilitaros la vida. Basta contactar por email (en francés o inglés) para aseguraros la reserva: hotel.rotary@wanadoo.fr

Justo enfrente del hotel hay un buen sitio para tomarte algo a la hora que quieras: el Bar des Roses. Por la mañana puedes comprarte un auténtico croissant en la passtiserie y comértelo en una mesita de la calle del bar (con tu cafe noir o cafe o le). En todas las passtiseries venden también excelentes bocadillos.

La zona de la Place de Clichy está llena de restaurantes, tiendas de alimentación y sitios para comer o tomar una copa a cualquier hora. Y esto es algo interesantísimo porque "cualquier hora" es realmente "cualquier hora". Al lado está también la famosa zona de Pigalle (si, esa de los cabarets, Moulin Rouge, etc, etc). Y a Montmartre podeis ir andando.

En realidad, andando se puede ir a más sitios de los que suponeis. Bajando desde la Place de Clichy por la Rue de Clichy llegais en un plis plás a las Galerias La Fayette (hay que verlas) o a la Opera. Y, ya puestos, un poquito más y estais en la Place Vendome o en el Louvre. No es tanto como podais suponer en un principio. Y luego siempre podeis volver en metro.

A la hora de comprar entradas para museos echadle todo el rostro del mundo y sacad cualquier carnet que podais agenciaros tipo estudiante.

Para comer y beber: comprad siempre agua en cualquier tienda. Es más cara que en el super de vuestra calle, pero desde luego no tanto como en el bar de la Torre Eiffel. Plantearos el ir comiendo según os vaya entrando hambre. Seguid los consejos de la Guía del Trotamundos (están muy bien). Pero siempre podeis comer bocatas y crepés (los de Nutella con banana son muy socorridos y están muy buenos) en cualquier puesto o bareto de los muchos que os encontrareis. Si os lo planteais así, París no es tan brutal en este aspecto y se lleva bien.

Para ver las cosas típicas: Torre Eiffel, Museo D'Orsay, Louvre, Ste.Chapelle, Notre Dame... os podeis dar el gustazo de pillar el BatoBus. Es como un autobús pero va por el Sena. O sea, que son barcos de pasajeros que hacen un recorrido fijo con 8 paradas estratégicas. Comprad el billete para dos días (total, vale 2 euros más que el de un día... o sea, 13 euros) y podeis subir y bajar todas las veces que querais. Vale la pena porque matais dos pájaros de un tiro: transporte y romanticismo.

Para comprar postales, carteles, posters y esas cosas que gusta luego colgar en las paredes de casa los mejores sitios son una especie de puestos ambulantes que hay por la orilla del Sena, frente a Notre Dame. Son unos barracones que también venden libros usados (en francés, claro).

Para comprar ropa echadle un vistazo a las tiendas que encontrareis por el Boulevard Rochechouart y rues adyacentes (a partir de la Place Pigalle). No son las tiendas de los Campos Eliseos (con sus zapatitos de 600 euros parriba) pero se pueden encontrar maravillas por poquita cosa. Ejemplo, en plan exótico: Espace Orient, en el 112 del Boulevard Rochechouart. Allí nos compramos una chilaba por 9 euritos. Una chaqueta china por 12 (gran impacto en bodas, bautizos y otros eventos :-). Pero no es difícil encontrar sitios con camisas (normales) por 4 euros. Siempre podeis decir que os gusta comprar la ropa en París.

En fin, lo malo de París es que siempre os quedarán ganas de volver.

-SuperPataNegra-

2 comentarios:

Laura dijo...

Quiero decirte que no he visto en la red, tutorial sobre Londres mejor que éste. Te felicito y lo consultaré si alguna vez decido viajar. Excelente. De hecho, voy a mencionarte en mi blog.

Mario dijo...

Evidentemente si uno tiene que permanecer en Paris sin gastar demasiado, está claro que no debe ir a buscar los mejores hoteles de paris sino los típicos hostels estudiantiles. Además la idea es comprar comida y armar su propia comida y no tener que consumir en restaurantes